¿Sería interesante para mí, empezar el entrenamiento mental?
Esta es una buena pregunta que necesita una detallada respuesta, si tienes unos minutos te la contesto.
En mi experiencia con jugadores, he visto que las formas de iniciar el entrenamiento mental son múltiples porque las necesidades de cada jugador varían.
Algunos jugadores sólo necesitan solucionar algún bloqueo en su juego.
Otros comienzan aprendiendo desde el principio la teoría y práctica del control de sus estados de ánimo.
Otros quieren alcanzar una mayor precisión en sus golpes.
Hay monitores y profesores que persiguen una mejora de la calidad de sus clases y relacionan lo que aprenden del aspecto mental con su enseñanza de la técnica del golf.
Todos estos intereses son legítimos y todos se benefician del entrenamiento mental.
Esta variedad de acercamientos al entrenamiento mental se beneficia de la flexibilidad inherente a este aprendizaje.
Algunos jugadores, una vez alcanzados sus objetivos, sienten que no necesitan más entrenamiento mental.
Otros vuelven para seguir eliminando bloqueos, para acortar los tiempos de mal juego al cambiar su swing o para alcanzar mayor precisión.
Algunos, que notan que han cambiado su personalidad a mejor, aplican lo que saben a actividades fuera de la práctica del golf. Se encuentran más serenos y contentos.
Todo esto puede darte una idea del por qué estoy convencido de que comenzar el entrenamiento mental es una de las mejores iniciativas que vas a realizar.
Tú mismo decidirás en todo momento lo que necesitas que te aporte.
Si eres amateur, es posible que te sientas satisfecho con adquirir control sobre tus emociones mientras juegas.
Si eres profesional puedes querer solucionar bloqueos puntuales o tal vez necesites recuperar un buen golpe que tenías en otra época o alcanzar mayor precisión.
Para concretar un poco más voy a identificar las zonas del juego donde incide el entrenamiento mental.
El entrenamiento mental te ayudará si...
Con esta lista, que dista mucho de estar completa, puedes hacerte una idea de cuál quieres que sea tu aproximación a este entrenamiento.
Piensa que ésta es la carta de un menú que yo te propongo y tú vas a elegir uno o varios platos.
Quizás, hoy, elijas un plato y el mes que viene vuelvas al restaurante a por otro plato.
Sólo puedo desearte ¡BUEN PROVECHO!
Tomás Guijarro